La industria automotriz de Norteamérica enfrenta un nuevo periodo de incertidumbre. Donald Trump anunció que Estados Unidos elevará al 50% los aranceles sobre automóviles y camiones fabricados en Canadá a partir del 1 de enero de 2027, una medida que también alcanzará a las autopartes y podría encarecer la producción a ambos lados de la frontera.
De esperar un acuerdo a enfrentar aranceles del 50%
WASHINGTON.— Lo que hace apenas unos días parecía una posible reducción de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y Canadá terminó convirtiéndose en una amenaza mucho mayor para una de las industrias más integradas de Norteamérica.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció que a partir del 1 de enero de 2027 pretende elevar al 50% los aranceles sobre automóviles y camiones provenientes de Canadá, además de imponer esa misma tasa a las autopartes canadienses.
El anuncio llegó después del fracaso de las negociaciones comerciales entre Washington y Ottawa. Los fabricantes de vehículos esperaban que las conversaciones permitieran reducir los gravámenes del 25% que actualmente afectan a los automóviles canadienses, pero el resultado fue exactamente el contrario: Trump planteó duplicarlos.
General Motors, Ford, Stellantis, Toyota y Honda, entre las expuestas
El impacto potencial va mucho más allá de las armadoras canadienses. General Motors, Ford, Stellantis, Toyota y Honda mantienen operaciones industriales vinculadas con Canadá y Estados Unidos mediante una cadena de suministro que durante décadas se ha desarrollado prácticamente como un solo sistema productivo.
Componentes y vehículos pueden cruzar la frontera durante distintas etapas de fabricación antes de llegar a los concesionarios, por lo que un arancel del 50% podría repercutir también en plantas estadounidenses que dependen de piezas producidas en Canadá.
La industria advierte precisamente sobre este efecto. Flavio Volpe, presidente de la Asociación de Fabricantes de Autopartes de Canadá, señaló que los gravámenes sobre componentes canadienses terminarían siendo absorbidos por las operaciones de ensamblaje estadounidenses que dependen de ellos.
La reacción de los mercados reflejó parte de la preocupación: tras el anuncio, las acciones de Ford, Stellantis, General Motors, Toyota y Honda registraron caídas.
El precio de los autos podría sentir el impacto
Uno de los mayores riesgos está en los costos.
Si los aranceles entran en vigor en los términos anunciados, los fabricantes tendrán que decidir cuánto del incremento pueden absorber y cuánto trasladar al precio final de los vehículos.
El problema es particularmente complejo porque trasladar rápidamente toda la producción canadiense a Estados Unidos no es una operación sencilla. Las plantas automotrices requieren inversiones multimillonarias, proveedores especializados, infraestructura y años de planeación.
Ontario concentra buena parte de la industria automotriz canadiense y alberga instalaciones de algunos de los fabricantes más importantes del mundo, por lo que cualquier modificación profunda en las reglas comerciales tendría consecuencias para trabajadores, proveedores y nuevas inversiones.
Canadá prepara su respuesta
El gobierno canadiense mantiene abierta la posibilidad de regresar a la mesa de negociación, aunque el primer ministro Mark Carney ha señalado que cualquier acuerdo deberá respetar los intereses industriales y la soberanía del país.
La disputa ya comenzó a extenderse a otros sectores. Canadá anunció aranceles de represalia sobre determinados productos estadounidenses que comenzarán a aplicarse el 8 de septiembre, mientras continúa evaluando sus siguientes movimientos frente a Washington.
El conflicto comercial ocurre además en un momento especialmente delicado para la relación económica regional.
El T-MEC entra en una etapa clave
La escalada ocurre mientras Estados Unidos, Canadá y México se aproximan a una etapa decisiva para el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Aunque el enfrentamiento actual está concentrado principalmente entre Washington y Ottawa, la industria automotriz funciona mediante cadenas regionales en las que México también ocupa un papel fundamental.
Por ello, cualquier modificación importante de las condiciones comerciales entre dos de los tres socios puede terminar alterando decisiones de inversión, localización de nuevas plantas y estrategias de producción en toda Norteamérica.
Todavía quedan cuatro meses antes de la fecha anunciada por Trump. Para las armadoras, ese periodo podría convertirse en la última oportunidad para que Washington y Ottawa alcancen un acuerdo que evite que el arancel del 50% llegue finalmente a las líneas de producción y, eventualmente, al bolsillo de los consumidores.
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