El siniestro ocurrido en un colegio femenino del condado de Isiolo volvió a encender las alertas internacionales sobre las precarias condiciones de seguridad en escuelas de países en desarrollo.
Una nueva tragedia escolar sacudió a África y volvió a colocar bajo la lupa la seguridad en los centros educativos. Al menos 16 niñas murieron y otras 74 resultaron heridas luego de que un incendio consumiera parte de un internado femenino en el condado de Isiolo, al norte de Kenia.
El fuego comenzó durante la madrugada dentro de una de las zonas de dormitorios del plantel, sorprendiendo a decenas de estudiantes mientras dormían. Testigos y cuerpos de emergencia intentaron rescatar a las menores atrapadas entre las llamas, aunque gran parte de la estructura terminó completamente destruida por el incendio.
Autoridades kenianas confirmaron que varias víctimas fallecieron por quemaduras severas y asfixia provocada por el humo. Mientras tanto, hospitales cercanos continúan atendiendo a las alumnas lesionadas, algunas de ellas reportadas en estado crítico.
El gobierno de Kenia abrió una investigación oficial para esclarecer las causas exactas del siniestro. Medios locales apuntan preliminarmente a posibles fallas eléctricas, además de deficiencias en la infraestructura del internado.
La tragedia volvió a exhibir un problema recurrente en distintos países africanos: escuelas saturadas, falta de protocolos de emergencia y sistemas deficientes contra incendios. Organismos internacionales han advertido en diversas ocasiones que cientos de instituciones educativas operan sin rutas de evacuación adecuadas ni supervisión constante en materia de protección civil.
En los últimos años, Kenia ha registrado múltiples incendios en internados y centros educativos con saldo mortal, generando cuestionamientos sobre las condiciones en las que miles de estudiantes toman clases diariamente.
El caso también reavivó preocupaciones en otras regiones del mundo, incluida América Latina. Especialistas en infraestructura escolar y protección civil han señalado que varias escuelas públicas continúan presentando problemas similares relacionados con mantenimiento, instalaciones eléctricas antiguas y ausencia de protocolos efectivos ante emergencias.
En México, distintas tragedias ocurridas en escuelas durante los últimos años han provocado llamados recurrentes para reforzar inspecciones, mejorar instalaciones y garantizar condiciones seguras para estudiantes y personal educativo.
El presidente de Kenia expresó condolencias a las familias de las víctimas y prometió apoyo a las estudiantes heridas, mientras el país permanece conmocionado por una de las tragedias escolares más graves registradas este año en África.
La magnitud del desastre vuelve a abrir el debate internacional sobre la seguridad escolar y la urgencia de invertir en infraestructura que permita prevenir tragedias similares en comunidades vulnerables.
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