Las aerolíneas mexicanas recuperan la posibilidad de abrir nuevas rutas hacia Estados Unidos desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), después de que Washington levantara restricciones relacionadas con una controversia sobre el acuerdo bilateral de transporte aéreo.
El anuncio del 16 de octubre representa un cambio para las compañías que buscan ampliar su conectividad internacional. El Departamento de Transporte estadounidense explicó que México había tomado medidas para atender preocupaciones sobre el cumplimiento del acuerdo firmado entre ambos países en 2015.
¿Por qué había restricciones?
La disputa surgió por decisiones sobre la distribución de operaciones y espacios aeroportuarios en la zona metropolitana de Ciudad de México. Estados Unidos cuestionó las condiciones de acceso para empresas aéreas estadounidenses y la compatibilidad de las medidas mexicanas con los compromisos bilaterales.
Las negociaciones posteriores incluyeron avances para mejorar la disponibilidad de espacios aeroportuarios. La decisión reciente flexibiliza los límites que impedían aprobar nuevas operaciones desde los dos aeropuertos capitalinos.
¿Los vuelos se reactivan de inmediato?
No necesariamente. El levantamiento de una restricción regulatoria abre una posibilidad comercial, pero cada ruta requiere planificación, disponibilidad de aeronaves, autorización y horarios aeroportuarios. Las compañías tendrán que definir cuáles servicios pueden operar de manera viable.
El Departamento de Transporte de Estados Unidos mantendrá requisitos de presentación de itinerarios para vuelos hacia y desde ese país y de aprobación para determinadas operaciones con aeronaves de gran capacidad. Además, otras órdenes relacionadas con la controversia permanecen vigentes.
¿Quiénes pueden beneficiarse?
La medida ofrece nuevas oportunidades a las compañías mexicanas interesadas en conectar los mercados de ambos países. Aeroméxico y Viva recibieron favorablemente la decisión, según Reuters, por sus posibles efectos sobre la conectividad aérea.
Para los viajeros, el efecto más importante podría reflejarse más adelante, cuando se anuncien nuevas rutas o aumentos de frecuencia. Más competencia y oferta podrían ampliar las alternativas, aunque cualquier reducción de tarifas dependerá de la demanda, los costos y las estrategias comerciales.
Una disputa que continúa bajo supervisión
El acuerdo de 2015 es el marco que regula el acceso de las aerolíneas de ambos países a sus respectivos mercados. La flexibilización representa un avance, pero Washington continuará vigilando el cumplimiento de los compromisos de México.
La evolución del caso se medirá mediante autorizaciones concretas y vuelos efectivamente inaugurados, más que por el anuncio regulatorio por sí solo.
Fotografía de archivo del AIFA: El País.
Fuentes
Reuters, 16 de octubre de 2026 · El País México.
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