Carmelo Cruz, presidente municipal asesino

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Carmelo Cruz Mendoza es un criminal, un delincuente consumado que debiera pasar el resto de sus días en prisión y no al frente de los destinos de Santa María Colotepec, municipio localizado en la costa de Oaxaca.

Fuentes consultadas que hablaron a condición de anonimato, refieren que, para alcanzar la presidencia municipal de esa demarcación, compró a “billetazo limpio” los votos de sus paisanos.

En la agencia de “El Camalote”, Cruz Mendoza entregó entre 1 mil 500 y 3 mil pesos por sufragio; entre 2 mil 500 y 3 mil 500, en Ventanilla; entre 3 mil y 4 mil, en la Barra de Colotepec, por citar algunas de las 12 localidades que la conforman. Así consumó, el 29 de septiembre de 2019, el fraude electoral que lo instaló como primer concejal de ese Ayuntamiento.

El 12 de agosto anterior, el Consejo Municipal Electoral 2019 lanzó la convocatoria para la renovación de la alcaldía con “las bases sistematizadas del proceso electivo” bajo el Sistema Normativo Interno, esto es, de usos y costumbres; reglas que reiteradamente el ahora munícipe infringió sin la menor vergüenza.   

Desde el principio, Cruz Mendoza reveló su carácter conflictivo y lo que en adelante sería su sello personal como candidato, primero, y como presidente, después; cuando para tener una elección a modo se inconformó a través de un escrito presentado el 13 siguiente, que fue puntualmente contestado —el 14 de ese mismo mes— por el Consejo Municipal Electoral.

Y no podía ser de otra manera, pues venía de haber orquestado impunemente el homicidio de Braulio Márquez García —como lo refieren fuentes judiciales conocedoras del caso—, serio aspirante a esa alcaldía, que el 25 de mayo de ese año fue ultimado a balazos alrededor de las 22:30 horas sobre la carretera federal 200 a la altura de la comunidad costera de San Juan Palotada, por cuatro sicarios contratados por Cruz Mendoza.

El infortunado precandidato, por cuya muerte la ciudadanía de Colotepec aun clama justicia, regresaba con su familia de un torneo de pesca que tuvo lugar en Bahías de Huatulco, cuando —de acuerdo con reportes policiacos— a la camioneta que tripulaba el extinto le cerró el paso otro vehículo del que descendieron cuatro sujetos encapuchados provistos con armas de fuego que tras bajarlo de su unidad lo privaron de la vida disparándole en la cabeza, para posteriormente darse a la fuga.

Personal de la Fiscalía General de Oaxaca (FGEO) recuperó esa fatídica noche 17 casquillos percutidos de dos calibres distintos de armas de alto poder, con las que fue arteramente asesinado Márquez García, que a tan solo cinco días de iniciada la precampaña despuntaba como el favorito para ocupar la alcaldía.    

Otra de las lindezas atribuibles al munícipe de Santa María Colotepec, debidamente documentada por este medio, es “el cobro de piso” a los establecimientos mercantiles: hoteles, cabañas, alojamientos en la modalidad Airbnb, restaurantes, vinaterías, depósitos, tiendas de abarrotes. Nada escapa a su influencia corruptora.

Cruz Mendoza, usa a los inspectores municipales de Colotepec para recaudar mes con mes el producto de las extorsiones, dinero que los comerciantes presas del pánico entregan con la esperanza de no sufrir el mismo destino que Braulio, el extinto precandidato.  

Un botón de muestra es la rapiña que sistemáticamente comete en contra de los encargados de las Cabañas Neptuno, ubicadas en la Bahía Principal de Puerto Escondido —que por temor a represalias pidieron omitir sus identidades—, quienes aun sin recibir huéspedes por la pandemia por Covid-19 refieren entregarle, irremediablemente, cuantiosas sumas de dinero.

Esa no es la única fuente de ingresos del alcalde de Colotepec, pues su relación estrecha y protección a bandas dedicadas al narcomenudeo, que han hecho de Zicatela y Punta Zicatela el paraíso de los estupefacientes, le tributa también carretadas de dinero que están ya en la mira de la Unidad e Inteligencia Financiera (UIF) y de la Fiscalía General de la Republica (FGR).    

Viene a colación esta historia, porque el delincuente convertido en presidente, Carmelo Cruz Mendoza, a la cabeza de un reducido grupo de individuos, armados con machetes, mantiene un bloqueo sobre la carretera federal 200 —a la altura del monumento a Benito Juárez—, con el perverso propósito de provocar una confrontación que se salde con sangre y muerte.

No es extraño que, en la víspera de la elección para la renovación del Comisariado de Bienes Comunales de Santa María Colotepec, el munícipe pretenda revivir un conflicto por límites de tierras contra San Pedro Mixtepec, ya resuelto por los tribunales agrarios, para violentar la región y hacer avanzar en las preferencias a su candidato, Froylan Villafañe Velásquez, de la planilla Verde, a quien Wilmer Martínez Bohórquez, de la planilla Morada, acusa de entregar despensas que contienen un paquete de papel higiénico, arroz, frijoles, azúcar y aceite comestible.

No conforme con estropear la circulación sobre esa importante arteria, alrededor de las 14:30 horas del sábado, 24 de abril, ordenó a sus secuaces cortar el suministro de agua potable —de Puerto Escondido— que es extraída de los pozos ubicados en el paraje el Malucano, localizado al oriente de la colonia Lázaro Cárdenas.

Las horas de Cruz Mendoza están contadas, los eslabones que lo vinculan con el homicidio de Braulio Márquez García están ya en manos de la FGEO, y solo falta judicializar, me confirman fuentes allegadas al caso, la carpeta de investigación para llevar al corrupto alcalde ante la justicia, para que pague por el asesinato de Braulio Márquez García.  

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