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Lobos marinos en playas oaxaqueñas

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La aparición repentina de un lobo marino a la orilla de la playa Panteón en Puerto Ángel ocurrida el pasado viernes, tomó por sorpresa a paseantes y prestadores de servicios.

El mamífero, que flotaba desorientado y con un evidente deterioro físico, fue el centro de atención de pescadores, restauranteros y niños que se acercaban para observarlo y no daban crédito de cómo una especie cuyo hábitat está en el otro extremo del país, particularmente en el norte de la Península de Baja California, había varado en la playa Panteón.

Ante el hallazgo, prestadores de servicios dieron aviso a expertos de la Universidad del Mar (UMAR), Centro Mexicano de la Tortuga (CMT), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y a su vez se activó la Red de Asistencia a Ballenas Enmalladas (Raben), quienes llegaron al lugar para asistir al animal que a simple vista se encontraba desnutrido, con muy poca fuerza y con la piel parasitada.

Luego de una valoración en conjunto, el animal, conocido como Lobo Fino de Guadalupe, fue trasladado al Centro de la Tortuga para ser asistido y rehabilitado, y horas más tarde falleció ante el profundo daño orgánico y debilidad que presentaba.

A pesar de que resulta cuando menos sorprendente la presencia de la especie cuyo nombre científico es Arctocephalus townsendii en playas del Pacífico, especialistas admiten que aunque la aparición del lobo fino de Guadalupe no es común, se ha convertido en algo frecuente en los recientes años.

El especialista refirió que en general el grupo de los otáridos o lobos marinos se ven afectados por el cambio de la temperatura superficial del mar, lo que sumado a la influencia de corrientes marinas puede generar desplazamientos de diversas especies, entre ellas el lobo fino de Guadalupe; prueba de ello son los avistamientos ocurridos hace tres y cinco años en la Costa, más recientemente -hace un mes- en Puerto Escondido y por último, el de Puerto Ángel.

En la terminación de la temporada de avistamiento de ballenas, el también coordinador del Grupo de Investigación de Mamíferos Marinos de Oaxaca (Grimmox), refirió que durante los meses de enero y febrero se registró la mayor cantidad de avistamiento de ballenas jorobadas que se desplazan por aguas de la Costa oaxaqueña.

Apuntó que en este período sobresalió como un hecho peculiar la presencia de abundantes grupos de cortejo, formados por más de tres individuos, sin crías, que se mantienen muy activos en la superficie en busca del apareamiento.

Adelantó que luego de realizar estudios en Puerto Escondido sobre la presencia de ballenas para ampliar la zona de avistamiento hacia ese lugar, es muy probable que la Semarnat acepte en los próximos meses extender la zona 6 donde se incluye a Puerto Ángel, Mazunte, Zipolite y San Agustinillo, lo que beneficiará a prestadores de servicios que buscan consolidar la observación de ballenas como producto turístico.

Con información de nvinoticias.

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