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Desatando fantasmas, el nuevo empeño de Andrés Manuel

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El presidente Andrés Manuel López Obrador dejo entrever este viernes durante su conferencia mañanera, que desvelar los archivos del mítico Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), tiene como propósito que los mexicanos accedan a la información de una era en la que el gobierno nacional no se andaba con minucias como los derechos humanos.

En su acostumbrada conversación con medios de comunicación en Palacio Nacional, indicó que sólo se respetarán las limitaciones que establece la ley, esto es, lo relativo a la protección a niños y familiares de víctimas, “lo que pueda afectar, dañar, la dignidad de las personas, los derechos humanos”.

Le asiste la razón al presidente, cuando de su intención política se desprende que no puede haber reconciliación sin verdad, ni verdad sin justicia. Que esa empresa “esa es una responsabilidad del estado”.

Inclusive, el jefe del Ejecutivo Federal esta en lo correcto cuando sostiene que en su gobierno no habrá represión ni persecución política, y además hace descollar que la apertura de estos archivos es tiene como finalidad nunca más se espié a nadie, ni se le persiga a nadie.

Es así, porque los documentos que estarán al alcance de investigadores y ciudadanos guardan relación con violaciones a derechos humanos, actos de corrupción y persecución política de 1985 a la fecha.

Esta apertura responde al anhelo de muchos, al deseo de garantizar el derecho a la memoria histórica del país.  Lo contrario sería un despropósito, López Obrador está consciente que marchar en contra de esa aspiración socavaría su popularidad.  

Pero la intención de máxima publicidad, poniendo por delante el interés público y la verdad, para que no se permita ningún tipo de simulación, tendrá su bemoles; ya se sabes que le diablo esta en los detalles.

Y ese minúsculo detalle descansa en la fragilidad de las finanzas públicas, cuando le sea exigible al estado el pago de la reparación del daño, cuando después de haber horadado la hacienda pública como tanto reparto de “ayuda social” topemos con la insuficiencia presupuestal del gobierno respecto del pago que demanden los afectados, en su ecuánime afán por recibir una justicia completa y no solo declarativa.  

Andrés Manuel está fuerzas que han permanecido inertes y, que, como las aguas procelosas, no podrá controlar solo con buena voluntad. Fantasmas que los perseguirán aun después de su presidencia.

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