¿La culpa la tiene el pueblo?

Tras los resultados aplastantes del domingo que dejaron al menos 15 puntos de diferencia entre la fórmula Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner contra la de Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto el lunes, lo mercados explotaron, el dólar en un momento superó los 60 pesos que dejó como secuela una virtual devaluación de la moneda nacional.

Según Bloomberg, el lunes, se esperaba una devaluación del 25 por ciento del peso y en la bolsa de Nueva York hicieron uso de la regla 201 que permite la detención de la cotización de acciones de empresas argentinas que en algunos casos como el de Edenor bajaron más de 60 por ciento.

Esto no es casual, recordemos que el mismo domingo a las 9 de la noche, en el medio de la caída del sistema de contabilización de votos de Starmatic, Macri, hizo una breve conferencia de prensa diciendo “tuvimos una mala elección” a pesar de no haber contado hasta ese momento con números oficiales e inmediatamente mandó a dormir al pueblo, lo cual resultaba un tanto extraño y nos dimos cuenta que la venganza vino al día siguiente.

La disparada del dólar pudo haber sido controlada por el Banco Central inmediatamente pero el gobierno prefirió dejar que suba para, de esta forma generar terror en la sociedad y salir a la tarde a echarle justamente la culpa al pueblo para haber elegido “el pasado” como si fuese una especie de castigo.

La cuestión está en el tipo de política económica que se lleve adelante y este gobierno desde sus inicios demostró su servilismo a los organismos internacionales de crédito que incluso demostraron su apoyo a la campaña de Macri, de hecho esperaron a que el FMI le diera luz verde para intervenir en la escalada del dólar ya que una de las primeras medidas tomadas por este gobierno fue reformar la carta orgánica del Banco Central, que justamente le daba la soberanía de acción en las medidas económicas de éste tipo.

Aún restan dos largos meses para las elecciones presidenciales oficiales y parece que este es sólo el inicio de un infierno que terminaría el próximo 27 de octubre, mientras tanto la estrategia del gobierno saliente se centra en el terror, una práctica muy común en la derecha para generar el miedo paralizador y la sensación de que el único que tiene legitimidad en el “mundo” es Macri. Habría que preguntarse quién es el mundo para ellos que claramente está en el norte y en los organismos de internacionales de crédito.

La estrategia política macrista “la causa AMIA”

Por otro lado, debemos destacar que además de la estrategia económica está la política y en este caso como siempre se utiliza la misma herramienta,  la causa Amia, una causa compleja bien utilizada por el macrismo desde Nisman hasta el juicio en ausencia.

La muerte de Nisman le sumó unos porotos a Macri en 2015 para terminar de aumentar el termómetro del odio a la sociedad y mientras tanto, sosteniendo que un comando iraní lo mató, se sumaba el apoyo israelí y del sionismo nacional que de la mano de Montoto manejan parte de los negocios nacionales.

El juicio por encubrimiento finalizado el pasado mes de febrero dejó absuelto a Menem y las condenas a Mullen y Barbaccia fueron al menos ridículas pero  fue una mínima respuesta a los familiares de las víctimas que llevaban más de 20 años esperando justicia, nuevamente debemos tener en cuenta el contexto en el cual se resolvió la causa que justamente tiene que ver con una de los momentos más álgidos para el gobierno nacional ya que se había destapado el D’alessio gate que claramente golpeó al macrismo.

Un mes más tarde la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados emitió un dictamen de mayoría para enviar al recinto el proyecto de juicio en ausencia que en caso de aprobarse se acusaría y se emitirá sentencia en ausencia convirtiéndose en un antecedente en la justicia nacional, cuyo objetivo es reglamentarlo para casos de “crímenes de lesa humanidad, genocidio y crímenes de guerra, así como los perpetrados por el crimen organizado”, lo cual generó gran revuelo entre los diputados opositores. De más está decir que se dió en el marco de la campaña electoral.

Por otra parte, en julio, el juez Claudio Bonadío llamó a declarar al precandidato Alberto Fernández por las declaraciones contra el Memorándum con Irán en calidad de testigo, lo cual pareció al menos un intento de posicionarlo políticamente, o más bien, presionarlo políticamente.

Finalmente, el pasado 9 de agosto, antes de las Paso, el juez Canicoba Corral pidió el congelamiento de inmuebles de siete de los iraníes que estarían implicados en la causa y en caso de aprobarse el juicio en ausencia serían condenados por la justicia argentina sin permitir al menos el derecho a la defensa e incluso sin contar con pruebas suficientes para su condena.

La utilización de la causa Amia es una herramienta para demostrar la posición del gobierno en relación a Israel, un fiel aliado de Mauricio Macri que fue el único presidente que no solamente trajo de “visita” al primer ministro israelí sino que le otorgó el título de visitante de honor e incluso firmó acuerdos económicos y de seguridad impulsando las mismas prácticas militares anti disturbios  y la utilización de armas “no letales” como las Taser, lo cual ante los reclamos y las futuras manifestaciones serán reprimidos como lo hacen los soldados israelíes a los palestinos.

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