“La Huexca”, el espejo de Andrés Manuel.

Por: Taré Alaníz 

Este fin de semana se realizó la encuesta ciudadana sobre la termoeléctrica en Huexca, Morelos; sobre este tema el presidente Andrés Manuel López Obrador, anunció los resultados que favorecen la construcción de la planta.


En su acostumbrada conferencia matutina en Palacio Nacional, el mandatario explicó que en la consulta participaron 55 mil 715 ciudadanos, 59.5 por ciento se expresaron a favor del proyecto, en tanto 40.1 por ciento dijeron no a la planta.
Conforme a los números ofrecido por el presidente, el estado de Morelos registro la mayor participación con 43 mil 176 votantes, seguido de Puebla con 7 mil 558 y Tlaxcala con 4 mil 981.


Suenan sensatas las palabras del presidente cuando para apuntalar su argumento de que “La Huexca” ¡va!, afirma: “Al operar esta planta permitirá dar energía eléctrica a todo el estado de Morelos. Si no se echa a andar esta planta tendríamos que comprar la energía eléctrica a precios elevados y pagando subsidios”. 


Efectivamente, con esta infraestructura se obtendrán importantes beneficios en la zona; esto es, se estará asegurando, ni más ni menos, que el abastecimiento de energía eléctrica en Morelos.
Pero esta efímera victoria mutara hasta convertirse en estrepitosa derrota, los incidentes que ocurrieron durante la consulta, dejan claro que no será fácil aplicar el “mandato popular”, no obstante que el mandatario destaque que pese a los intentos de provocación la consulta fue un éxito.


Desde el pórtico de la confianza, se le escuchó decir al presidente: “Se pudo hacer la consulta. Hubo provocación, se quiso impedir la consulta. Hago un llamado a que cuando tengamos diferencias se resuelvan con el método democrático. Esto es lo mejor, por eso estoy satisfecho”.
Dentro de los disturbios que empañaron este ejercicio está el robo y quema de casillas, así como manifestaciones en inmediaciones de los centros de votación. 


Los grupos y activistas que se oponen a la planta de la Comisión Federal de Electricidad, seguramente no se asumirán como perdidosos; en la coyuntura saldrán a dar la pelea a través de métodos que desvelaron el fin de semana, y como “no es lo mismo ser borracho que cantinero”, Andrés Manuel se verá en el espejo, encontrará en la batalla por “La Huexca” muchos paralelismos con vida pasada, cuando desde la oposición cerraba plantas petroleras para exigir el cumplimiento de sus demandas. 


¿Qué hará el presidente cuando deba reducir al orden a los inconformes? ¿Usará la fuerza pública? Para sus fines propagandísticos hubieses sido mejor el “no”, porque el “sí” lo confrontará con una faceta de su personalidad, vieja e incurable: “la obstinación”; y la ley no estaría completa, si agotada la razón no se recurriera a la fuerza para imponer el derecho.

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