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Y desde las antípodas… AMLO Por: Taré Alaníz

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En 1932, con apenas 18 años de edad, José Revueltas fue enviado al penal de las Islas Marías por cometer el delitos más grande que podía llevar a cabo un ser humano en México, simpatizar con la doctrina comunista y militar en ese partido.


En su libro “Los Muros de Agua”, el escritor nos revela magistralmente como fue su espantoso traslado a las Islas Marías, desde el palacio negro de Lecumberri en donde estuvo internado; describe de manera descarnada, como era la vida en ese penal en donde fue infaustamente confinado.


Hoy finalizan 113 años a un modelo carcelario ominoso e indignante, en su lugar el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, establecerá una reserva natural y un centro dedicado a las artes, la cultura y el conocimiento sobre el medio ambiente. 
“Hablé con todos para informarles que la isla ya no va a ser una prisión y les expliqué cómo va a ser el tratamiento de los internos, los trabajadores, para quienes viven allí… y al final hubo aplausos y no fue mal vista la decisión. Va a ser una isla para la libertad, la recreación y el disfrute y amor a la naturaleza”, fueron las palabras del López Obrador. 
Con este propósito informó que de los 656 reclusos que se encuentran en la prisión de Islas Marías, 200 serán liberados “porque ya cumplen con lo que establece la ley” y el resto será trasladado a otras prisiones. No descartó una reducción de penas. 
“Es un homenaje a todos los presos del mundo… Es también un reconocimiento a los derechos humanos”, aseguró el tabasqueño.
Y desde las antípodas los extremos se tocan, esta escenificación presidencial es disonante con la política de seguridad que con esmero buscan imponer las bancadas de Morena en las cámaras de Diputados y Senadores, ahora mismo actores sociales y líderes políticos, activistas de derechos humanos, están dando batalla en contra de la aplanadora del presidente por una Guardia Nacional sin el componente militar.
Hace algunas semanas entreviste a al poeta don Javier Sicilia, se dijo abiertamente decepcionado de la política de militarización de los cuerpos de seguridad; ferviente apoyador del Andrés Manuel candidato, ahora por esta causa se suscribe hondamente desencantado del Andrés Manuel presidente.
En política lo aconsejable es la acción, nunca la obstinación. Si el presidente busca la reconciliación histórica de nuestra nación -que el decreto que firmó hoy en Palacio Nacional trascienda en el tiempo- para que las Islas Marías se conviertan en el memorial de la pacificación, le vendría bien dejar que los civiles, y no los militares, se hagan cargo de la seguridad.

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